LA INDUSTRIA TEXTIL

La industria textil a sufrido varios cambios al  paso de los años El crecimiento de la industria de algodón se debió a razones de demanda como el aumento de la renta per cápita, el crecimiento de la población y los mercados externos, y de oferta como las innovaciones tecnológicas y nuevas formas de la organización. El proceso de producción de telas consta de cinco pasos: hilar, tejer, lavar, blanquear y colorear. Los dos primeros son mecánicos y el resto son químicos.

Como hemos visto, el hombre había sido, durante siglos, el ‘protagonista visible’ en los oficios de la costura y la apariencia. Los sastres habían monopolizado los gremios manteniendo la exclusividad en el prestigio y el control de la producción. Pero a partir del siglo XVIII las mujeres van ganado terreno en varias de las actividades relacionadas con la apariencia.

En publicaciones anteriores hemos comentado que en 1675, Luis XIV estableció el gremio de costureras de París, como consecuencia de la gran demanda de artesanos especializados en el oficio de la costura; a principios del siglo XVIII se reconoció la labor de la “marchande de modes”, “comerciante de modas” o “milliner”, dedicada a confecciones de poca complejidad o adornos tanto para prendas civiles como para uniformes militares y posteriormente, se estableció el de las sombrereras.

Si ya antes eran necesarias cinco o seis personas hilando para mantener ocupado a un tejedor con los nuevos telares aumentó de manera notable la demanda de hilo. Hasta entonces el proceso de hilado se realizaba con la rueca o con el torno de hilar: el trabajador con sus manos o accionando un pedal hace girar una rueda que mueve un único huso donde se va enrollando el hilo.

TODO EN UNIFORMES

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